Esta reforma integral de 45 m² en Chamberí surge de una idea muy clara, adaptar la vivienda a una nueva forma de vivirla. El cliente buscaba una habitación amplia con mucho almacenaje, una cocina abierta al salón y espacios que, a pesar de sus dimensiones, se sintieran cómodos y luminosos.
Para conseguirlo, la distribución se replantea por completo. La cocina, diseñada junto a CUBRO, se abre a la zona de estar y se convierte en el corazón de la vivienda. Los muebles a medida ayudan a organizar el espacio y permiten aprovechar cada rincón sin sobrecargarlo.
A lo largo de la obra fueron apareciendo pequeños vestigios de la historia del edificio que decidimos conservar. No como elementos protagonistas, sino como recuerdos discretos de lo que había estado allí antes. La luz también juega un papel importante en el proyecto, llegando a espacios interiores a través de pequeñas aperturas que conectan las distintas estancias.
Los acabados se escogieron de forma conjunta con el cliente, dando forma a una vivienda con personalidad propia, donde conviven colores, texturas y piezas cuidadosamente seleccionadas. Un hogar que demuestra que, incluso en pocos metros cuadrados, es posible crear espacios amplios, funcionales y llenos de vida.
